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Por qué el sistema educativo de Singapur tiene éxito

Informe – Por Richard J. Shavelson, Robert L. Linn, Eva L. Baker, Helen F. Ladd, Linda Darling-Hammond, Lorrie A. Shepard, Paul E. Barton, Edward Haertel, Diane Ravitch y Richard Rothstein – 27 de agosto de 2010

Todas las aulas deberían tener un profesor bien formado y profesional, y los sistemas escolares deberían contratar, preparar y retener a los profesores cualificados para realizar su trabajo. Sin embargo, en la práctica, los colegios públicos estadounidenses no suelen hacer un buen trabajo de formación y evaluación sistemática de los profesores.

Muchos responsables políticos han llegado a creer recientemente que este fracaso puede remediarse calculando la mejora de las puntuaciones de los alumnos en las pruebas estandarizadas de matemáticas y lectura, y basándose luego en gran medida en estos cálculos para evaluar, recompensar y destituir a los profesores de estos alumnos examinados.

Aunque hay buenas razones para preocuparse por el actual sistema de evaluación de los profesores, también hay buenas razones para preocuparse por las afirmaciones de que medir la eficacia de los profesores en gran medida por los resultados de los exámenes de los alumnos conducirá a una mejora del rendimiento de los estudiantes. Si las nuevas leyes o políticas exigen específicamente que se despida a los profesores si los resultados de sus alumnos no aumentan en una cantidad determinada, es posible que se despida a más profesores de los que hay ahora. Pero no hay pruebas sólidas que indiquen que los profesores que se retiren sean realmente los más débiles, o que los profesores que se retiren sean sustituidos por otros más eficaces. Tampoco hay pruebas de que los profesores estén más motivados para mejorar el aprendizaje de los alumnos si son evaluados o recompensados monetariamente por los resultados de los exámenes.

El aprendizaje no es una competición

La NPE 2020 es la primera política educativa del siglo XXI y sustituye a la Política Nacional de Educación (NPE) de 1986, de treinta y cuatro años de antigüedad. Construida sobre los pilares fundamentales de acceso, equidad, calidad, asequibilidad y responsabilidad, esta política está alineada con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y tiene como objetivo transformar a la India en una vibrante sociedad del conocimiento y en una superpotencia mundial del conocimiento, haciendo que tanto la educación escolar como la universitaria sean más holísticas, flexibles, multidisciplinares, adaptadas a las necesidades del siglo XXI y orientadas a sacar a la luz las capacidades únicas de cada estudiante.

El Plan Nacional de Desarrollo 2020 hace hincapié en garantizar el acceso universal a la educación escolar en todos los niveles, desde preescolar hasta secundaria. El apoyo a las infraestructuras, los centros educativos innovadores para reincorporar a los alumnos que han abandonado la escuela, el seguimiento de los estudiantes y sus niveles de aprendizaje, la facilitación de múltiples vías de aprendizaje que incluyan modos de educación formal y no formal, la asociación de consejeros o trabajadores sociales bien formados con las escuelas, el aprendizaje abierto para las clases 3,5 y 8 a través de NIOS y las escuelas abiertas estatales, los programas de educación secundaria equivalentes a los grados 10 y 12, los cursos de formación profesional, la alfabetización de adultos y los programas de enriquecimiento de la vida son algunas de las formas propuestas para lograrlo. En el marco de la NPE 2020, unos dos millones de niños sin escolarizar volverán a la escuela.

El aprendizaje no es un ensayo de competición

El sistema educativo filipino ha evolucionado a lo largo de cientos de años de ocupación colonial, primero por España y luego por Estados Unidos, pasando por la ley marcial y la revolución del poder popular que trajo la democracia al extenso archipiélago. El desarrollo del sector educativo ha reflejado los cambios en la administración del país. En la actualidad, la atención se centra en ampliar el acceso y garantizar que más filipinos reciban una educación básica decente, como medio para reducir la pobreza y mejorar la competitividad nacional. El Banco Mundial señala que en otros países este tipo de iniciativas han reportado «grandes beneficios económicos». La reforma del K-12 se introdujo en 2016 y se incrementó la financiación, aliviando la preocupación de que su aplicación se viera obstaculizada por la limitación de recursos y ganándose al nuevo presidente Rodrigo Duterte, que inicialmente era escéptico sobre el plan.

A pesar de estos éxitos y del compromiso del presidente Duterte con las cuestiones socioeconómicas como sus prioridades políticas, el sistema educativo sigue luchando con profundas desigualdades. La calidad también sigue siendo preocupante. Para resolver estos problemas será necesario un compromiso continuado de aumentar la financiación de la educación y un mecanismo eficiente que garantice que el dinero se gasta de la manera más eficaz.

Historia del sistema educativo de Singapur

Singapur ha sido durante mucho tiempo un país con un alto nivel educativo, que ha apostado por el aprendizaje memorístico y las largas horas de estudio para impulsar a los escolares hacia el éxito en los exámenes. Los debates, los deberes y los cuestionarios van a sustituir a las notas y los exámenes como método preferido para recoger información sobre el rendimiento de los jóvenes alumnos de primaria. A partir de 2019, se suprimirán los exámenes para los alumnos de 1º y 2º de primaria. Los alumnos mayores de primaria y secundaria también estudiarán en un entorno menos competitivo. Las notas de cada asignatura se redondearán al número entero más cercano -sin decimales- para rebajar el énfasis en el éxito académico. «El aprendizaje no es una competición», afirma Ong Ye Kung, ministro de Educación de Singapur. El Ministerio de Educación (MOE) está planeando una serie de cambios destinados a desalentar las comparaciones entre los resultados de los alumnos y animar a los individuos a concentrarse en su propio desarrollo del aprendizaje.

Para ello, los boletines de notas de primaria y secundaria dejarán de indicar si un alumno es el primero o el último de la clase, y desaparecerán las medias de las asignaturas y de los grupos, las notas totales globales y las calificaciones mínimas y máximas. Los informes escolares no mostrarán las notas de suspenso subrayadas o resaltadas ni registrarán un resultado de aprobado o suspenso a final de curso. El nuevo enfoque de Singapur en materia de educación contrasta con el de los estados vecinos que abarrotan las clasificaciones educativas del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la OCDE.

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